La decisión no depende solo de la avería, sino de lo que necesitas del equipo y de lo que cuesta dejarlo bien. Por eso lo primero es un diagnóstico que diga exactamente qué le pasa.
Cuándo conviene reparar
- La avería está localizada: un disco, una batería, una pantalla o una fuente.
- El fallo está en un conector o una soldadura que se puede reparar.
- El equipo cubre bien tus necesidades una vez reparado.
- Tienes programas y datos configurados que no quieres migrar.
Cuándo conviene renovar
- La reparación cuesta más que el valor del equipo.
- El ordenador ya se quedaba corto antes de la avería.
- Hay varias averías importantes a la vez.
Cambiar la pieza o reparar el componente
Si un disco empieza a fallar, una batería está hinchada o una pantalla está rota, lo más fiable es sustituir la pieza. Si la avería está en un conector, un ventilador o un componente concreto de la placa, se puede reparar sin cambiar la pieza entera y el ahorro es considerable.
Siempre con presupuesto cerrado
Lo razonable es conocer las opciones y su precio antes de decidir. En el servicio de reparación de equipos se recomienda la opción más adecuada y se da un presupuesto cerrado antes de tocar nada.