Portátiles

Cambiar la pantalla del portátil: cuándo merece la pena

Una pantalla rota o con fallos no siempre obliga a cambiar de portátil. Sustituir el panel suele devolverle la vida al equipo.

Portátil con un estetoscopio sobre el teclado

Señales de que la pantalla está dañada

  • Golpes, grietas o manchas en el panel.
  • Rayas verticales u horizontales de colores.
  • Parpadeos al mover la tapa.
  • Imagen muy oscura o sin retroiluminación.
Portátil sobre una mesa con una nota de ayuda
Antes de cambiar la pantalla hay que confirmar dónde está la avería.

Descarta otras averías primero

Conecta el portátil a un monitor externo. Si en él se ve bien, el problema está en la pantalla, en su cable o en las bisagras. Si tampoco hay imagen, la avería puede estar en la gráfica o en la placa.

Los parpadeos al abrir y cerrar la tapa suelen deberse al cable de la pantalla, que se desgasta con el movimiento de unas bisagras flojas.

Qué se sustituye en una reparación de pantalla

  • El panel de la pantalla, compatible con tu modelo.
  • El cable de vídeo, si está dañado.
  • Las bisagras, cuando están rotas o demasiado duras.
Portátil abierto con la carcasa desmontada
Las bisagras y el cable de la pantalla se revisan en la misma intervención.

¿Merece la pena?

Si el resto del portátil funciona bien, cambiar la pantalla suele salir mucho más a cuenta que comprar uno nuevo. En el servicio de reparación de portátiles se sustituyen pantallas, teclados, bisagras y baterías con presupuesto cerrado antes de empezar.

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