Un disco duro mecánico tiene piezas en movimiento: platos que giran a gran velocidad y un cabezal que se desplaza sobre ellos a una distancia mínima. Cuando algo falla, suele notarse primero en el sonido.
Ruidos que indican una avería
- Clics repetitivos: el cabezal no consigue leer y lo intenta una y otra vez.
- Chirridos o rozamientos: posible contacto del cabezal con la superficie de los platos.
- Zumbido sin arrancar: el motor intenta girar pero no lo consigue.
- Silencio total: el disco no recibe corriente, a menudo por un fallo en su electrónica.
Qué hacer en cuanto lo oyes
- Apaga el equipo o desconecta el disco externo.
- No lo vuelvas a encender «para probar».
- No instales programas de recuperación en ese disco.
- Llévalo a un taller especializado en recuperación de datos.
¿Se pueden recuperar los datos?
Las averías físicas requieren más trabajo que las lógicas, pero en muchos casos todavía se puede rescatar la información. El proceso empieza con una copia sector a sector para no arriesgar el original. Puedes ver cómo funciona en el servicio de recuperación de discos duros.
Cómo evitar que vuelva a pasar
Mantén copias de seguridad en otro soporte y valora sustituir el disco mecánico por un SSD, que no tiene piezas móviles y resiste mejor los golpes.